• Especiales y Diferentes

    Uno de las mayores preocupaciones de un emprendedor, lógicamente, es que su idea de negocio sea atractiva y por ende exitosa. Es decir, que aquel consumidor al que va dirigido, contrate sus servicios o adquiera sus productos.  En este sentido, desde la óptica del marketing, se nos presenta una ecuación lógica; detecta una necesidad, diagnostica un problema y ofrece a cambio una solución o una satisfacción.

    No me extenderé en los argumentos que nos llevan a detectar que necesidades o que soluciones son las más demandadas, o que productos o servicios pueden llevarme a sacar mi proyecto empresarial adelante. Para ello, debemos acudir a nuestros gustos, a nuestras capacidades y conocimientos, y por supuesto a nuestras posibilidades económicas, si ponemos el foco en el emprendedor.  Además si ampliamos el análisis más allá del promotor de la idea, por supuesto que tenemos que atender a a una gran variedad de variables y tendencias de mercado.

    La semana pasada tuve la oportunidad de asistir a la presentación de varios proyectos profesionales relacionados con mi profesión de coach. Así mismo, tengo la suerte de que compartan conmigo sus ideas de negocio y sus estrategias comerciales muchos emprendedores y pequeños empresarios. De todos ellos, busco aquellas cualidades que me pueden ser útiles a mí y contagiarme de ellas como un virus que me ayude a crecer profesionalmente. De todos obtengo un aprendizaje; su pasión, su constancia, su creatividad, su seguridad, sus exhaustivos argumentos económicos,  etc, etc. Pero cuando escucho sus ideas y propuestas, siempre acabo haciéndome y haciéndole (cuando tengo ocasión) la misma pregunta. ¿En qué eres especialista? Y cuando me la contesto/a, me/le hago otra ¿Y en qué eres diferente? 

    En nuestras calles conviven negocios aparentemente similares. Por muy novedoso que sea aquello que ofrezcamos, siempre vamos a encontrar a alguien que tarde o temprano ofrezca lo mismo. Y si nos sumergimos en internet, entonces las coincidencias se multiplican. Cualquier búsqueda nos devuelve multitud de páginas dedicadas a aquello que busquemos.

    Entonces, ¿por qué te tendrían que elegir a ti? Cada uno que aplique su respuesta; por mi surtido, por mis servicios, por mis precios, por mi calidad, por mi atención, por mi ubicación… o incluso, “simplemente” porque he sabido comunicar muy bien alguna de estas repuestas.

    Todas estas estrategias de marketing son válidas si ponen en valor aquello a lo que nos dedicamos y nos permiten llegar a nuestros clientes o usuarios. Pero todas incrementan su importancia si las orientamos a contestar a mis dos primeras preguntas; si logro mostrarme como un especialista, y tras eso, si puedo diferenciarme de otros que también lo son.

    Por ello, es vital poner desde el principio un “apellido” a aquello a lo que nos dediquemos, dejar de ser un “generalista” y especializar nuestros productos y nuestros servicios. Segmentando nuestro mercado, nos dirigiremos certeramente a nuestro público; lo conoceremos y  nos adaptaremos a sus necesidades, incluso anticipándonos a ellas. Y si esto es así, nos posicionaremos frente a nuestros competidores y nuestros clientes nos buscarán a nosotros, y no al revés. Lo que despeja mucho el camino, sobre todo cuando estamos empezando.

    Daniel Meléndez Pérez

     

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