• LA INCERTIDUMBRE, LAS FASES DEL CAMBIO Y LOS SUPERHÉROES

     

    Seguro que muchos de vosotros recordáis la película “Atrapado en el tiempo”. En ella Bill Murray encarnaba a un periodista que era destinado a cubrir un pintoresco festival, “el día de la marmota” a un pequeño pueblo de Pennsylvania.

    Por extrañas circunstancias se ve obligado a vivir ese mismo día una y otra vez. Cada vez que sonaba su despertador, se encontraba en el mismo día. Este periodista sabía que hiciera lo que hiciera, tenía la certeza de lo que iba a ocurrir al día siguiente, ya que era exactamente lo mismo que había ocurrido el día anterior. Todo era previsible, pero todo estaba bajo control.

    ¿A cuántos de nosotros nos gustaría tener todo bajo control?

    ¿Cuántos de nosotros buscamos la seguridad y la certidumbre en nuestro día a día?

    ¿A cuántos de nosotros nos desconcierta no saber cual será nuestro futuro en los próximos meses o años?

    Todos en algún momento, hemos deseado tener esta seguridad. No en vano, Abraham Maslow, en su archiconocida Jerarquía de las necesidades humanas, nos marca la seguridad en un segundo escalón. Buscamos satisfacerla justo por encima de las necesidades básicas.

    Pues me temo que no vivimos en el día de la marmota, nuestro futuro está por escribir, y si nos centramos en el mundo laboral, hasta los trabajos más seguros y estables no tienen asegurado su pervivencia en el tiempo.

    En el opuesto de la seguridad, tenemos la incertidumbre, el cambio. Nuestro contexto actual ha obligado a muchos a pasar de la anhelada seguridad laboral a la precipitada incertidumbre por lo que pueda ocurrir.

    Pero seguridad y cambio son dos realidades complementarias. No sabríamos que tenemos seguridad si no hubiéramos pasado por un cambio y buscamos un cambio cuando dejamos de tener seguridad.

    Nuestro reto consiste en transitar de la seguridad del “virgencita que me quede como estoy” a la incertidumbre de lo que está por venir. Nuestro camino transcurre entre estas dos variables, orientarse al cambio es orientarse a la seguridad, y resistirse al cambio es igualmente resistirse a la seguridad.

    Muchos han elegido esta incertidumbre como compañera de viaje en su trayectoria profesional y otros tantos, se han visto obligados a aceptarla sin pretenderla. En ambos casos, la buena gestión del cambio y la incertidumbre nos permitirá afrontar los retos y dificultades venideras con mayores opciones de éxito.

    La resistencia al cambio es un fenómeno de carácter universal, a todos nos cuesta el cambio. No sólo en situaciones laborales, sino en personales o familiares, o en nuestras costumbres y hábitos. Cuando éste ocurre, pasamos por una serie de fases inevitables. Entenderlas y reconocerlas, agilizará este proceso y mejorará sus consecuencias.

    En este sentido, el antropólogo Joseph Campbell nos echó una mano. Después de estudiar las religiones orientales y occidentales, sus leyendas y tradiciones, y la tradición narrativa de varias civilizaciones ancestrales; llego a la conclusión de que todas las historias y cuentos siguen un mismo patrón. Narran un proceso sobre el que van evolucionando los héroes y que son similares a las fases y a las emociones que cualquiera transitamos cuando evolucionamos.

    Cualquier película de aventuras, desde Star Wars a El Rey León, pasando por Matrix, El señor de los anillos, Batman o Spiderman, siguen los mismos pasos. Si ellos pueden, ¿quiénes somos el resto de los seres humanos para no poder hacerlo?

    Averigüemos cuáles son estas fases:

     

    superheroe

    Llamada a la aventura; Por evitar sufrir o por disfrutar, por acercarme a algo que quiero ser o alejarme de algo que no me gusta o me ha pasado. Nos ponemos en marcha.

    El rechazo; Nos cuesta aceptar la necesidad de cambio, llegando incluso a la negación de la realidad.

    Miedo; Es una de nuestras emociones favoritas, nos protege, pero también nos bloquea. Esta fase sólo se supera si se acepta y se minimizan sus consecuencias.

    Pruebas, enemigos y aprendizajes; Todos los héroes buscan su mentor y sus aliados. Pero también tienen que vencer a enemigos y superar pruebas. Esta es la fase del aprendizaje, pero también del “desaprendizaje” y “reaprendizaje”. Tendremos que abandonar definitivamente situaciones y hábitos, para adquirir nuevos recursos y experiencias.

    Asumimos el cambio; A veces por una prueba definitiva e incluso dolorosa, otras veces por un aprendizaje continuo. En esta fase integramos el proceso y vamos dando forma a una nueva situación.

    Fin de la aventura; cuando logramos que el cambio sea una realidad, seguramente estemos a las puertas de otro cambio, de una nueva aventura.

    Por tanto, en cada paso que damos entran en juego emociones que nos entorpecen, pero también nuevos aprendizajes que nos ayudan a seguir adelante. Quedémonos con todo lo que podemos aprender, y pongamos esas emociones a nuestro favor.

    Daniel Meléndez Pérez @Danimenen

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