• LOS CANTEROS

    Al llegar a una ciudad medieval un peregrino, atraído por el ruido y la agitación, se acercó hacia una multitud que parecía estar trabajando. Allí se encontró con tres maestros canteros que, cincel en mano, estaban labrando la piedra.
    Se acercó al más próximo y le preguntó:
    – “¿Qué haces, buen hombre?”
    – “¿No lo ves?”, respondió el cantero malhumorado sin ni siquiera alzar la vista. “Picar piedra de sol a sol. Con la sed que tengo y todavía me queda todo el día, y encima el resto no dan un palo al agua”.El peregrino siguió adelante y le preguntó al segundo:
    – “¿Qué haces?”
    – “¿No lo ves? ¡Estoy haciendo una estatua! Tengo mujer y cuatro hijos y si no hago mi trabajo no tendrán con qué comer”. Respondió de muy mala gana.

    CANTEROS
    Al acercarse al tercero, comprobó que éste trabajaba con un entusiasmo inusitado.- “¿Qué haces, buen hombre?”, preguntó el peregrino con extrañeza
    – “¿No lo ves?”, respondió el cantero, sonriendo con orgullo: “¡Construyo una catedral!”

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