• NAVIDAD, TIEMPO DE YOUTUBE

    No hace mucho tiempo, cuando llegaban estas fechas, todos estábamos pendientes de la parrilla de la televisión; de los especiales de Martes y Trece, el mensaje de nuestro monarca, los especiales de fin de año o la enésima reposición de E.T.

    Algunos años antes, nos tuvimos que acostumbrar a elegir con qué presentador nos tomábamos las uvas y optar por la tradición y la capa o por algún rostro del famoseo. Incluso, hace ya algún año más, una italiana con nombre de película de Billy Wilder pasó a la historia por elegir una talla menos en su sostén.

    Todo esto ocurría por Navidad y a través del casi extinguido tubo catódico. Los anunciantes y las cadenas de televisión redoblaban sus esfuerzos por ser memorables en estas fechas y poder fidelizar a sus clientes el resto del año.

    Pero en estos tiempos, somos los espectadores y los clientes los que creamos la tele, “Tu televisión“. Tal como se denomina en inglés la principal plataforma de videos on-line.

     Ahora con un click de nuestro ratón, podemos ver el anuncio de la lotería y sus múltiples versiones, los sketches más famosos de nuestros cómicos, emocionarnos con El almendro o comprobar que celebridad nos felicitaba la Navidad cada año con cava.

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     De hecho, la televisión acude con habitualidad a éste y otros archivos multimedia para rellenar sus contenidos. Donde antes veíamos galas con cantantes de éxito, ahora se emiten programas con deslices y caídas ante la cámara, videos graciosos y alguna que otra actuación musical.

     Prueba de ello es que entre todos hemos puesto de moda el término viral, para referirnos a aquella pieza que se comparte y comparte como un bucle sin fin, con ayuda del resto de redes sociales. Vídeos que, incluso sin haber sido reproducidos por televisión, alcanzan el millón de visitas en pocas horas.

     Podemos decir que si algo no está en Youtube no existe. Los creativos cuentan con ello, y crean contenidos adaptados a este formato y reservan la duración más corta para los túneles publicitarios de televisión.

     Dentro de este fenómeno podemos incluir los comerciales de Campofrío, el de 2013, el de 2012 que ha vuelto a recobrar su viralidad por el empuje del primero, y el de Lotería. Encontraremos detractores y defensores por igual, los hay que opinan que son ñoños y engañosos y otros que dicen que son una inyección de optimismo para nuestra maltrecha autoestima. No es mi intención alentar el debate en este espacio, pero sí reflexionar sobre la efectividad de este tipo de campañas.

     Ambos pertenecen a dos grandes marcas, empresas con un gran presupuesto en publicidad. Pero han logrado toda su difusión más allá de los canales tradicionales, muy por encima de lo que la televisión les habría ofrecido.

     Hoy en día, con poquísimos recursos y medios técnicos, podemos alcanzar una notoriedad antes sólo reservada a las grandes empresas, basta con un teléfono móvil y una conexión a internet. Podemos crear videos emotivos, divulgativos y por supuesto divertidos que logren conectar con esa red de clicks, me gustas y compartidos.

     Ejemplos hay muchos, pero me vienen a la cabeza el de aquel chaval que pedía trabajo cantando en el metro, videos de recién nacidos saliendo adelante, discursos motivacionales acompañados  de música e imágenes o aquel spot tailandés del niño que robaba medicinas .

     Cualquier empresa puede dar el salto al ciberespacio y colarse en los hogares de medio mundo. Sólo hay que apelar a la creatividad, tener un ferviente propósito de dejar huella y encontrar algo que merezca la pena ser transmitido.

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