• QUÉ SIGNIFICA SER HUMANO

    Una antigua narración sufí cuenta la historia de un tigre que vivía entre las ovejas, pensando que era una de ellas.

    Había una vez una tigresa embarazada que estaba buscando comida. Vio un rebaño de ovejas y se abalanzó sobre una de ellas. En ese momento, por el esfuerzo de la carrera, tuvo al cachorro, con la desgracia de que la madre murió mientras daba a luz.

    Las demás ovejas se fueron acercando, ya que pensaban que estaba saciada, pues los depredadores no son peligrosos cuando se acaban de alimentar.

    El tigrecito recién nacido, huérfano, se encontró rodeado de ovejas, y sin saber su verdadera identidad. Pensó que él era una más de esas ovejas, y así fue adoptado por el rebaño. Aprendió a caminar, pastar hierba y balar como las ovejas.

    El cachorro también aprendió a sentirse víctima, a lamentarse, a echarles la culpa a los demás por sus penurias, tal como hacen las ovejas.

    Al cabo de un tiempo, un tigre adulto que andaba por la región lo vio desde lejos y se encontró con esta escena ridícula: Un cachorro de su especie caminando, comiendo y balando como oveja.

    Horrorizado por la humillación que suponía ese espectáculo para la raza de los tigres, con un gran rugido, el tigre se lanzó furioso sobre el rebaño y agarró al tigre, ya joven.

    El tigre lo arrastró hacia un estanque y lo forzó a mirar su reflejo en el agua mientras le decía: “¡Mira!, no eres una oveja, eres como yo, eres un tigre.

    Luego mató a una de las ovejas y le puso un gran pedazo de carne entre las fauces; al joven tigre primero le pareció tremendo esa especie de acto caníbal que debía perpetrar pero, pasados unos segundos, se dio cuanta de que la carne de su “hermana” oveja… sabía mucho mejor que la hierba que había comido hasta entonces.

    Entonces, el tigre dio un rugido inmenso y glorioso. Esto aterrorizó al cachorro. El tigre le dijo entonces: “¡Ahora, ruge tú!. Los primeros intentos del cachorro fueron patéticos, a medio camino entre un balido y un chillido. Pero pronto, bajo la tutela del tigre adulto, el cachorro aprende a rugir.

    En ese momento, el joven tigre soltó un gran rugido, y las ovejas entendieron que su hermano rayado había cambiado, porque había comprendido lo que realmente era: un tigre y no una oveja.

    Es un tigre y tiene la fuerza, el coraje, la libertad y la majestad del tigre. Es responsable de su destino; es el cazador, no la presa”.

    Los sufies dicen que ese rugido, es el rugido de un ser humano que se da cuenta de quien es en realidad.

    Cuento extraido de las conferencias de Fredy Kofman

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