• Cuéntame un cuento

    “Enséñame a hacer algo y aprenderé.
    Dime la verdad y te creeré.
    Pero cuéntame una buena historia y vivirá en mi corazón para siempre.

    Proverbio hindú

    El storytelling, además de un recurso formativo y educativo, es desde hace tiempo una herramienta de comunicación, que nos ayuda a trazar un puente emocional entre nuestra empresa y sus destinatarios.

    Hoy en día, sea cual sea nuestro negocio, deberemos realizar un esfuerzo considerable para darlo a conocer, para llegar al público al que va destinado. En mercados maduros, tenemos que tratar de diferenciarnos y significarnos entre otros iguales a nosotros. Por el contrario, en los nuevos mercados, nuestras acciones van destinadas a llegar a nuestros early adopters, que buscan solucionar una nueva necesidad, o incluso en concienciar de esa necesidad al resto de consumidores.

    Este trabajo se puede hacer a través de múltiples herramientas de marketing; a través de nuestra web, a través de nuestra publicidad o en cualquiera de los instantes donde entre en escena nuestra comunicación oral. Pero en todas ellas, hay una elemento, que nos puede echar una mano; la posibilidad de expresarlo a través de una metáfora.

    Entendemos por metáfora, aquel recurso literario que consiste en describir algo a través de su semejanza con otra cosa. Es decir, transmitir aquello que nos interese mediante su identificación o comparación con algo distinto.

    No se trata por tanto de contar un cuento sin más, ni de transmitir el mismo contenido que expresaríamos por otros medios. El storytelling es el arte de narrar historias, la habilidad para comunicar mensajes que aporten un valor añadido y que conecten emocionalmente con nuestros clientes. Crear una historia que facilite el conocimiento sobre nuestro negocio.

    Pero profundicemos un poco más en porqué funcionan. Al oír un cuento todos predisponemos nuestra atención y captamos mucha más información, la interiorizamos y fijamos emocionalmente. Las historias apelan a nuestra empatía y a nuestra comprensión, nos sentimos identificados y asumimos las emociones narradas en nosotros mismos.

    La inclusión y recreación de anécdotas en esas historias, hacen que las imaginemos con mayor viveza e incluso que las comparemos con nuestras propias experiencias. Igualmente la descripción detallada de algún lugar, facilita que nos situemos en el mismo contexto. Y por último, la narración de los acontecimientos va sembrando nuevas experiencias en nuestros interlocutores, comparándolos con sus propios recuerdos.

    Y puestos a contar historias, un buen recurso sería apelar a nosotros mismos, convertirnos en protagonistas de nuestro propio cuento. Todos los emprendedores tienen una bonita historia tras de sí, todas las empresas tienen fantásticas anécdotas que merecen ser relatadas. Se trata de conectar de la manera más sencilla. Y qué es más sencillo que ofrecer historias de nuestro propio contexto. Historias cercanas y fácilmente identificables.

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