• Y ahora en Septiembre, le toca a tu cuerpo

    ¿Has estado de vacaciones en Julio o Agosto? Y si es así, ¿Has descansado?

    Si lo has hecho, te doy mi enhorabuena. Si por el contrario estás deseando que llegue Septiembre para poder descansar, entonces te animo a seguir leyendo.

    La R.A.E nos da hasta 9 acepciones del significado de descansar, me quedaré con la segunda: Cesar en el trabajo, reparar las fuerzas con la quietud. Bien, pues muchos durante estos meses cesan momentáneamente en su trabajo, por lo menos de manera formal; pero no tantos reparan fuerzas con la quietud.

    Los que nos dedicamos al crecimiento personal, solemos decir que una persona que pretenda alcanzar un bienestar debe lograr un equilibrio entre lo que piensa, lo que siente y lo que hace. O dicho de otro modo, mantener en “buena forma” su mente, sus emociones y su cuerpo. Las vacaciones nos sirven para desconectar, para lograr relajar nuestra mente, cambiar de lugar, salir de la rutina. Del mismo modo, nos divertimos y nos sentimos alegres. Pero no siempre nuestro cuerpo nos acompaña sintiéndose también bien esos días.

    Con independencia de lo qué hayas hecho o a dónde hayas ido durante este periodo, probablemente habrás dormido algún día menos de lo habitual, habrás conducido durante muchas horas, e incluso habrás estado cargando con alguna maleta pesada. Lo mismo te has permitido algún exceso con la comida, o simplemente has jugado mucho con tus familiares más pequeños. Si te pregunto si algo de esto te preocupa, con seguridad me dirás que lo has hecho con total satisfacción, porque “para eso están las vacaciones”. Pero, tu cuerpo grita lo que tu boca calla.

    Septiembre es un mes de propósitos. Volvemos a afrontar nuestro día a día, y aprovechamos que venimos con el motor a punto y con la gasolina llena para planteamos nuevas metas. Igualmente, muchos buscamos prolongar lo más posible, la satisfacción y el bienestar con el que nos incorporamos. Pero también aquí nos olvidamos de nuestra carrocería.

    Si miramos hacia atrás, el cuerpo es depositario de todas las vivencias que hemos experimentado a lo largo estos meses estivales; todos los pensamientos y las emociones positivas dejan su huella, pero también lo hacen el estrés, las malas posturas, los nervios, o el malestar físico. Y si miramos hacia delante, el cuerpo es una herramienta elemental para conectar con esas emociones positivas, para manejar el estrés de nuestra vuelta o simplemente para sentirnos bien al instante. Mi consejo, como en otras muchas cosas, es mirar hacia delante.

    Es cierto que cada vez más personas le están otorgando más importancia al cuidado de su cuerpo, al ejercicio o a la alimentación saludable. Pero todavía son muchos los que no encuentran un hueco entre sus preocupaciones para todo esto. Quizá porque piensan que les va a llevar mucho tiempo, o les va a exigir un sacrificio.

    Tanto para los primeros, como para los segundos, os invito a que escuchéis a vuestro cuerpo, os paréis a sentirlo y descubráis qué tal le ha ido estos días. Os animo a tomar conciencia de las actitudes y posiciones corporales que le pueden ser perjudiciales y a que incorporéis nuevas posturas y rutinas que ayuden a su bienestar y a relajarse. Y os propongo que aprovechéis Septiembre, no vaya a ser que luego encontremos muchas cosas que hacer y nos carguemos excusas para dejarlo pasar.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *